Habitantes del pequeño pueblo del sur provincial, comerciantes, docentes y demás personas llegaron a la zona del observatorio dispuesto en la vieja estación del tren, para vivir desde diferentes experiencias el fenómeno astronómico. Todos movilizados y organizados para atender a los turistas, vender sus productos, hacer vivir una experiencia única a los alumnos, cada uno con un objetivo y un rol diferente, pero todos con el mismo compromiso y la misma emoción.

Rosa es oriunda de Mascasín y ante la llegada de miles de turistas, aseguró sentirse orgullosa de la gran convocatoria que hubo en el pueblo. “No recuerdo en tantos años, haber visto tanta cantidad de gente, me siento muy emocionada. Somos muy pocos en el pueblo y estas cosas nos hacen ver otra realidad”, sostuvo.

Se mostró emocionada y comentó que las autoridades les habían explicado lo que sucedería, pero nunca lo imaginaron. Además expresó: “es una linda oportunidad, en mi casa estamos vendiendo comidas típicas y nos ha ido muy bien”.

Asimismo, Mabel también vecina de la localidad, se dedica al rubro gastronómico y explicó cómo fueron los días previos a la llegada de la jornada del eclipse. “Nosotros preparamos comida, gaseosas, sándwiches, mesas y sillas para que la gente pueda sentarse y disfrutar el eclipse. Venimos trabajando hace tiempo, pero nunca imaginamos esta magnitud de gente”. “Agradezco al gobierno provincial por haber dado la suficiente difusión de este fenómeno que se producía en nuestro pueblo porque es una ayuda para las familias”, sostuvo.

Por otra parte, la profesora Blanca Oliva del Colegio Secundario de Loma Blanca, comentó que viajaron con los alumnos de Ciencias Naturales. “En estos días los chicos pudieron aprender los movimientos de la tierra, de rotación, los distintos tipos de eclipses y cómo se forman”, remarcó.

Además, agregó que viajaron en un colectivo con chicos de otras localidades. “Teníamos muchas expectativas de poder venir y disfrutar, estábamos todos preparados para que no haya ningún tipo de inconvenientes”, aseguró la profesora.